Cada obra que se termina es una alegría, pero rápidamente empiezo a pensar en la siguiente. Quizás sea un problema porque no disfruto mucho, pero soy así, siempre intento pensar en lo que viene.

El sábado viví un lindo momento porque inauguramos el Playón Polideportivo en el Barrio Maggiori. Es una obra trascendente, con cancha de básquet, fútbol, juegos para los niños y un montón de espacio verde para que los vecinos puedan disfrutar en sus ratos libres.

Hubo bandas en vivo, actividades para los más chicos y clases de baile. Me di el gusto de volver a jugar al básquet, deporte que hice en mi juventud en el Club Independiente. No quiero presumir, pero en el primer tiro la encesté. Cosa que a mi amigo y primer candidato a concejal, Juan Pablo Frolik se le complicó un poco más. 

En definitiva, los espacios públicos son una de las obras que más disfruto hacer. Son una inversión y además son imprescindibles para el buen vivir. Son puntos de encuentro de los vecinos, dan aire, alegrías, momentos para recordar en un futuro. Es hacer propio un espacio y dejar en él sentimientos que durarán toda la vida.